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lunes, 1 de marzo de 2010

La Pasión de Cristo desde el punto de vista médico

Vamos a seguir los pasos de Jesús a través de Getsemaní, durante su juicio, cuando fue azotado, durante su caminar a lo largo de la "Vía Dolorosa" y aún durante sus últimas horas en la cruz. Esto me llevó a estudiar la práctica conocida de la crucifixión en sí misma; o sea, la tortura y ejecución de una persona por asfixia en una cruz.
Aparentemente, la primera práctica conocida de crucifixión fue realizada por los persas. Alejandro y sus generales la llevaron al mundo Mediterráneo, a Egipto y a Cartago. Los romanos la aprendieron de los cartagineses y (como casi todo lo que hicieron) rápidamente desarrollaron un grado muy alto de eficiencia y técnica para llevarla a cabo. Algunos autores romanos (Libio, Cicerón y Tácito) comentan sobre la crucifixión. Múltiples innovaciones y modificaciones están descritas en la literatura antigua. Voy a mencionar algunos elementos que tienen importancia en este aspecto. La porción de arriba de la cruz (patíbulo) fue colocada 60 ó 90 cm. abajo del borde superior de lo que comúnmente conocemos hoy en día como la forma clásica de la cruz (cruz latina). Sin embargo, la forma usual del tipo de cruz que pudo haberse empleado con nuestro Señor, fue la "cruz Tau" (formada como la letra griega "Tau" o como nuestra "T"). En esta cruz, el brazo horizontal estaba puesto en un corte del borde superior. Hay evidencias arqueológicas bastante abrumadoras de que fue en este tipo de cruz que Jesús murió.
El poste vertical, generalmente se fijó en tierra en el lugar de la ejecución, y el hombre condenado fue forzado a cargar el brazo horizontal, que se cree pesaría unos 51 kg., de la cárcel al lugar de la ejecución. Sin ninguna prueba histórica o bíblica, los pintores medievales y renacentistas nos han hecho visualizar a Cristo cargando la cruz entera. Muchos de esos pintores y la mayoría de los escultores de la crucifixión, muestran los clavos atravesando las palmas, pero informes históricos romanos y trabajo experimental, han demostrado que los clavos fueron insertados entre los huesos pequeños de las muñecas y no en las palmas, pues de haber sido del segundo modo, las manos se hubieran desgarrado de entre los dedos cuando soportaran el peso del cuerpo. La equivocación tal vez sucedió por el malentendido de las palabras de Jesús a Tomás: "ve mis manos". Los anatomistas modernos y antiguos siempre han considerado las muñecas como parte de las manos.
Un letrero pequeño, diciendo el crimen de la víctima, normalmente fue cargado delante de la procesión y después clavado a la cruz, arriba de la cabeza del crucificado. Este letrero clavado arriba de la cruz, pudiera haberle dado, de alguna manera, la forma característica de la cruz latina.
La pasión física de Jesús comienza en Getsemaní. De los muchos aspectos de este sufrimiento inicial, voy a hablar solamente sobre los de interés fisiológico, como el fenómeno del "sudor de sangre." Es interesante que el médico del grupo, Lucas, sea el único que menciona este fenómeno. Dice: "en medio de su gran sufrimiento, Jesús oraba aún más intensamente y el sudor caía a tierra como grandes gotas de sangre". Cada intento imaginable ha sido usado por los estudiosos modernos para explicar científicamente esta frase, ante la idea errónea de que esto no podría suceder. Ahorraríamos mucho esfuerzo consultando la literatura médica. Aunque es muy raro, el fenómeno del sudor de sangre es bien conocido por la ciencia clínica. Bajo gran "stress" emocional, los vasos capilares pequeños de las glándulas sudoríparas pueden romperse y de esta manera mezclarse sangre con sudor. Solamente este proceso hubiera podido producir debilidades marcadas y posiblemente el shock.
Vamos a transportamos rápidamente a la traición y al arresto de Jesús. Será sorprendente comprender que partes importantes de la historia sobre la pasión estén faltando, lo cual puede resultamos frustrante, pero para ser congruentes con nuestro propósito de analizar solamente los aspectos físicos del sufrimiento de Cristo, será necesario.
Después del arresto, durante la madrugada, llevaron a Jesús ante el Sanedrín y Caifás, el sumo sacerdote. Es aquí donde le causaron el primer trauma físico. Un soldado golpeó a Jesús en la cara, porque se quedó callado mientras Caifás lo interrogaba. Después, los guardianes del palacio le pusieron una venda en los ojos y burlándose de Él, le preguntaron quién de ellos lo había golpeado, escupiéndole y abofeteándole el rostro. En la mañana, Jesús, golpeado, lleno de moretones, deshidratado y exhausto por una noche sin dormir, fue llevado desde Jerusalén hasta el pretorio de la fortaleza Antonia, el trono del procurador de Judea, Poncio Pilato. Estamos familiarizados, por supuesto, con las acciones de Pilato al intentar pasar su responsabilidad a Herodes Antipas, el tetrarca de Judea. Aparentemente, Jesús no fue maltratado en las manos de Herodes, sino solamente devuelto a Pilato. Fue entonces, en respuesta a los gritos de la muchedumbre, que Pilato ordenó la libertad de Barrabás y condenó a Jesús a ser azotado y crucificado.
Hay mucho desacuerdo entre los estudiosos acerca de la práctica de flagelaciones como preámbulo a la crucifixión. La mayoría de los escritores romanos de este tiempo no las asocian. Muchos expertos en la materia, creen que Pilato originalmente ordenó, como castigo único, que Jesús fuera flagelado, y que su condena a muerte por crucifixión fue solamente respuesta a la provocación de la muchedumbre, pues como procurador no estaba defendiendo propiamente al César contra lo que dijera Jesús. (Acerca de ser el Rey de los Judíos).
Los preparativos para la flagelación se llevaron a cabo. El preso fue despojado de sus ropas, y sus manos fueron atadas sobre su cabeza. Es dudoso que los romanos intentaran seguir las leyes judías con respecto a la flagelación. Los judíos tenían una ley antigua que prohibía más de cuarenta azotes. Los fariseos, que siempre fueron estrictos en asuntos de ley, insistieron en que solamente le dieran treinta y nueve. (En caso de perder uno en el conteo, estaban seguros de permanecer dentro de lo legal). El legionario romano dio un paso adelante con el látigo ("flagrum" o "flagelum") en la mano. Era un látigo corto que consistía en muchas correas pesadas de cuero, con dos bolas pequeñas de plomo en las puntas de cada una. El látigo pesado fue lanzado con toda fuerza una y otra vez sobre los hombros, espalda y piernas de Jesús.
Al principio, las correas pesadas cortaron la piel solamente. Después, mientras los golpes continuaban, cortaron más profundamente, hasta el fino tejido subcutáneo, produciendo en inicio un flujo de sangre de los vasos capilares y venas de la piel, y al final chorreó sangre arterial de los vasos de los músculos. Las bolas pequeñas de plomo, produjeron primero moretones grandes y profundos que se abrieron con los subsecuentes golpes, y después la piel de la espalda se colgó en forma de largas tiras, hasta que el área entera fue una masa irreconocible de tejido sangrante y desgarrado. Cuando el centurión en cargo determina que el preso está cerca de la muerte, se detiene la flagelación.
Jesús, medio desmayado, está entonces desatado y desplomándose sobre el pavimento de piedra, mojado en su propia sangre. Los soldados romanos ven con mofa que este judío provinciano proclame ser Rey. Ponen una capa sobre sus hombros y le colocan un palo en la mano, como cetro.


Todavía necesitan de una corona para hacer completa su burla. Un bulto pequeño de ramas flexibles cubiertas con espinas largas (normalmente usadas como leña), trenzado en forma de corona, le es incrustada en el cuero cabelludo. Otra vez hay un sangrado abundante (el cuero cabelludo es una de las áreas más vascularizadas del cuerpo). Después de burlarse de Él y de pegarle en la cara, los soldados tomaron el palo de su amo y le pegaron detrás de la cabeza, incrustándole más profundamente las espinas en el cuero cabelludo. Finalmente, se cansaron de su juego sádico y jalaron la capa de su espalda, habiendo sido ya adherida a los coágulos de sangre y al suero de las heridas. Su removimiento fue como el retiro descuidado de una grasa sobre una cirugía, causándole extenuantes dolores, casi como si hubiera sido flagelado otra vez. Las heridas sangraron de nuevo.
A diferencia de las costumbres judías, los romanos le regresan su ropa. El pesado brazo horizontal de la cruz, está atado a sus hombros y a la procesión del Cristo condenado, a dos ladrones y al equipo de ejecución de los soldados romanos dirigido por un centurión, empezando un viaje lento por la "Vía Dolorosa". A pesar de sus esfuerzos por caminar recto, la carga de la pesada cruz de madera combinada con el shock producido por la pérdida copiosa de sangre, es excesiva; se tambalea y cae. La madera áspera de la viga penetra y raspa dentro de la piel rasgada de los músculos de los hombros. Trata de levantarse, pero sus músculos humanos han sido utilizados más allá de sus límites. El centurión, ansioso de continuar con la crucifixión, selecciona un fuerte hombre norafricano que está como espectador: Simón de Cirene, para cargar la cruz. Jesús sigue todavía sangrando y sudando el sudor frío y pegajoso del shock. El viaje de seiscientas cincuenta yardas de la fortaleza Antonia al Gólgota está cumplido por fin. El preso es de nuevo despojado de sus ropas, con la excepción de un calzón corto, que es permitido a los judíos.
La crucifixión comienza. Ofrecen a Jesús vino mezclado con mirra, una mezcla analgésica suave que se rehúsa a tomar. Exigen a Simón poner la cruz en la tierra y tiran a Jesús rápidamente, poniendo sus hombros contra la madera. El legionario busca con el tacto el hundimiento al frente de la muñeca de su brazo. La atraviesa con un clavo pesado de hierro dulce, de sección cuadrada y a través de la madera, y rápidamente se mueve al otro lado repitiendo la operación, teniendo cuidado de no colocar los brazos demasiado extendidos para permitir un poco de flexibilidad y movimiento. Se levanta la parte horizontal (patíbulos) en su lugar al borde del poste y el título que dice: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos", es clavado en su lugar. El pie izquierdo es presionado contra el pie derecho y con los dos pies extendidos, dedos abajo, atraviesan un clavo a través del arco de cada uno, dejando las rodillas flexionadas moderadamente. La víctima ahora esta crucificada mientras lentamente desfallece, sintiendo más peso en las muñecas. El dolor extenuante se esparce sobre los dedos hacia los brazos hasta explotar en el cerebro. Los clavos en la muñeca presionan los nervios. Mientras Jesús se impulsa hacia arriba para evitar este tormento inmenso, pone su peso completo en el clavo de sus pies. De nuevo, otra horrible agonía de resquebrajamiento de los nervios entre los huesos metatarsianos de los pies.
En este punto, otro fenómeno sucede: mientras los brazos se fatigan, grandes olas de calambres pulsan sobre sus músculos contrayéndolos en un dolor palpitante y persistente. Con estos calambres viene la incapacidad de empujarse hacia arriba. Colgando de sus brazos, los músculos pectorales estás paralizados y los músculos intercostales están incapacitados para reaccionar. Puede inhalar aire en los pulmones pero no puede exhalarlo. Jesús lucha para levantarse y obtener por lo menos una respiración leve. Finalmente se acumula bióxido de carbono en los pulmones y en las vías sanguíneas. Los calambres disminuyen parcialmente. Espasmódicamente, se empuja hacia arriba para inhalar y exhalar el vital oxígeno.
Es indudable que fue durante este tiempo cuando Jesús dijo las siete frases cortas que han quedado escritas: La primera, mirando hacia abajo a los soldados romanos echando suerte por su capa sin costura: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". La segunda, al ladrón arrepentido: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso". La tercera, mirando al joven Juan, angustiado y dolido, su apóstol amado: "He ahí a tu madre" y mirando a María, su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". El cuarto grito proviene del comienzo del Salmo 22: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Horas de dolor sin límites, ciclos de calambres que le retuercen las coyunturas y asfixia parcial intermitente, mientras el tejido fino de su espalda se desgarra contra la cruz áspera. Empieza entonces otra agonía: un dolor profundo e intenso en el pecho, cuando el pericardio se llena lentamente de líquido y comprime al corazón.
Recordemos de nuevo el Salmo 22 (versículo 14): "Soy como agua que se derrama, mis huesos estás dislocados. Mi corazón es como cera que se derrite dentro de mí". Ahora casi todo está terminado. La pérdida del fluido de los tejidos finos ha alcanzado un nivel crítico y el corazón comprimido está luchando para bombear sangre pesada y espesa dentro del tejido fino. Los pulmones torturados están haciendo un esfuerzo frenético para obtener dosis pequeñas de aire. El tejido fino deshidratado manda otra tormenta de estímulos al cerebro. Jesús da su quinto grito: "Tengo sed." En el Salmo 22:15, leemos: "tengo la boca seca como una teja; tengo la lengua pegada al paladar. "¡Me has hundido hasta el polvo de la muerte!". Un hisopo empapado en "poska," el vino agrio y barato que es la bebida común de los legionarios romanos, es acercado a sus labios. Aparentemente no toma nada del líquido. El cuerpo de Jesús ahora se extingue y puede sentir el escalofrío de la muerte correr por sus entrañas. Ante esta situación, salen sus sextas palabras, posiblemente no más que un murmullo agonizante en Juan 19:30: "Todo está cumplido". Su misión de redención se ha completado. Por fin puede dejar que su cuerpo muera. Con el último aliento de fuerza, de nuevo presiona sus pies desgarrados contra el clavo, enderezando sus piernas. Jesús toma una respiración más profunda y emite su séptimo y último grito: "Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu".
Lo que sigue ya es conocido. Para que el día de reposo no fuera profanado, los judíos pidieron que los hombres condenados fueran bajados de las cruces. La manera común de terminar una crucifixión era la "crucifractura": el rompimiento de los huesos de las piernas. Eso prevenía de que la víctima se empujase hacia arriba, pues la tensión no podía ser aliviada en los músculos del pecho y producía una sofocación rápida. Las piernas de los dos ladrones fueron rotas, pero cuando llegaron a Jesús vieron que no era necesario hacerlo con Él. Aparentemente para estar seguro de su muerte, el legionario clavó su lanza en el quinto pericardio del corazón. En Juan 19:34, dice, "Y al momento salió sangre y agua." Por eso hubo un flujo de agua de la bolsa que rodeaba al corazón, y sangre del interior cardíaco. Lo que concluimos es que nuestro Señor murió, no por la asfixia común producida por la crucifixión, sino por el paro de corazón debido al shock y contracción de éste por la presencia de fluidos en el pericardio.

Dr. C. Thuman Davis, M.D., M.S.

Estudio Médico del Costalero

Vamos a exponer un análisis, aunque somero y con carácter de divulgación, de los condicionantes físicos, anatómicos y funcionales, del trabajo del costalero. Apoya sobre su nuca y de ahí reparte a toda la musculatura, unos cuarenta o sesenta kilos, cifra que oscila dependiendo del paso y del número de hombres que forman la cuadrilla.
Cuando el costalero anda con su carga, hay dos puntos esenciales que soportan el peso: la nuca, en su mitad inferior de la columna cervical, y la cintura, parte inferior, también, de columna lumbar.
La flexión de la columna cervical en su parte alta se efectúa a expensas de los músculos rectos, mayor y menor, por la flexión de la articulación del occipital con el atlas o primera vértebra cervical, y en su parte inferior con la musculatura anterior del cuello, supra o infrahiodeo, de los músculos largos del cuello por delante de la columna y por sus lados, los esternocieldomastoideos.
Cuando así se camina, el punto cervical bajo que da más prominente, ya de por sí saliente, debido a la apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical y por lo tanto punto de apoyo de la trabajadera. Por eso es un sitio que debe ser almoadillado al gravitar sobre él directamente la totalidad del peso, de ahí la función de la almohadilla o “morcilla”.
La cabeza soportando el peso debe ir ligeramente flexionada hacia delante, en una flexión suave de unos 25 o 30º, para compensar la lordosis cervical o ligera curva hacia delante que presenta normalmente la columna del cuello. Una mayor flexión . la columna cervical tiene una amplitud de flexión-extensión de 130º- daría lugar al apoyo del peso muy directamente sobre la apófisis espinosa de la séptima cervical, sin tener la compensación de la parte de la ropa que se ajusta apretadamente a la frente.
En la postura correcta anteriormente descrita, las líneas de fuerza se hallan muy compensadas. Saben los costaleros que un trabajo realizado con la cabeza flexionada hacia delante por la mala “igualá” entre los hombres, o por aliviarse en el peso, da lugar a mayor esfuerzo, cuando no a unas rozaduras en la nuca que erosionan la piel, más o menos profusamente, lesiones que ellos llaman “quemarse”
Por eso el primer consejo que daremos a los costaleros es marchar con el cuello erecto “cogiendo palo”. Se hace así más fuerza y existe menos peligro de dañar las estructuras musculares y raíces nerviosas que salen por los espacios intervertebrales. No es sólo cuello, sino todo un mecanismo de una serie de vectores de fuerzas que se descomponen en todo el organismo en relación con el trabajo del costalero.
Otro punto clave donde el peso incide es la columna lumbar. Siempre, en la biomecánica de la columna se ha tomado la quinta vértebra lumbar como punto de visagra de dicha región. Los últimos estudios han demostrado la importancia de la tercera vértebra lumbar, sobre todo, cuando la columna trabaja erecta.
Y otro punto a considerar al soportar el peso en este tipo de trabajo es la doceava vértebra dorsal, punto charnela o rótulas del eje vertebral, porque en la tercera vértebra lumbar coinciden los haces formados por los músculos espinodorsales y los haces musculares inferiores del músculo dorsal ancho. La columna lumbar pierde su lordosis o incurvación hacia delante cuando se flexiona doblando la cintura hacia el vientre, haciéndose fuerte por su erección y soportando mejor el segundo tiempo de la “levantá”.
En el trabajo de sostén de la columna lumbar, trabajan intensamente los músculos rectos del abdomen, bandas musculares de la cara interior del abdomen, junto con los músculos oblicuos mayor y menor, y músculos transversos del abdomen. Estos músculos actúan de palanca, acortando la distancia de sus inserciones cuando el costalero doble el tronco hacia delante. Cuando la columna está erecta actúan, pues, dos fuerzas, una posterior, los músculos de los canales vertebrales y cuadrados de los lomos; otra anterior, los músculos de la pared anterior del abdomen.
Otro consejo a los costaleros sería tratar de trabajar durante la marcha con la columna lumbar erecta y bien liada la faja a la cintura, La intuición llama a esto “meter riñones”. Es los tres tiempos de la “levantá”, flexionando el tronco hacia delante, por la variación del centro de gravedad, debe emplearse el máximo esfuerzo, pero al mismo tiempo, también el menor tiempo posible en las posturas.
También influye grandemente en la “levantá” y durante la marcha los músculos y palancas formados por los muslos, piernas y pies. Se sabe que para levantar una carga de 10 Kg., con las rodillas dobladas y el cuerpo vertical, la fuerza de los músculos espinales es de 149 kg. Si la carga de 10 kg. Se hace con las rodillas extendidas y el cuerpo hacia delante, la fuerza necesaria para levantar un peso por los músculos espinales, es de 256 kg.
Si además, se tiene los brazos extendidos hacia delante, la fuerza necesaria es de 363 kg. Esto ocurre en las “levantás” a pulso y “a tierra”, posturas que no deben prolongarse mucho tiempo. Es decir, que con el tronco flexionado hacia delante y los brazos extendidos, hace falta más fuerza y debe procurarse en las “levantas” mantener el tronco lo más erecto posible dentro de lo que permita el reducido espacio de la trabajadera. Así pues, un peso se debe levantar y arriar con las rodillas flexionadas, nunca flexionando el tronco hacia delante. Esto lo conocen intuitivamente los costaleros.
Cuando se hace el esfuerzo del impulso se cierra la glotis, disminución del retorno venoso, se aumenta la presión del sistema venoso cefálico, hay una disminución del retorno venoso al corazón, disminuye la cantidad de sangre contenida en el alvéolo pulmonar, aumenta la resistencia de la circulación menor y existe una repleción de los plexos venosos pariraquídeos, situación que sólo debe durar breves e intensos momentos.
Como brazos de palanca en el impulso están las piernas y el pie. El músculo psoas y cuádriceps que se sitúan en la cara anterior del múslo, flexionan respectivamente la cadera y extiende la rodilla, contrayéndose en la marcha.
Durante esta, en la rotación externa, intervienen el músculo biceps y el tendón de la fascia lata, y en la rotación interna, los músculos sartorios, semitendinosos y semimebranosos, rectos internos y pectíneos.
El último punto de apoyo es el pie, en flexión en el momento de la “levantá”, a expensas del tendón de Aquiles y contractura del músculo triceps sural que orienta la planta del pie hacia atrás.
El músculo biceps, que tiene una ponencia de 6,5 kg., junto con los músculos peroneos por cara externa y por cara posterior el músculo tibial posterior, son los que actúan en la potencia muscular de la pierna cuando efectúa la carga y, en última instancia, los arcos, internos, externo y anterior, del pie.
Por la contractura del triceps se levanta el talón y se da el impulso motor de la marcha en una palanca de segundo grado, cuyos componentes son: la bóveda interior del pie, que queda por delante, la fuerza muscular de la pierna, que queda por detrás y el peso del cuerpo en el centro.
Antonio Hermosilla Molina - ABC de Sevilla (ediciones del 1 y 2 de marzo de 1985)

sábado, 9 de mayo de 2009

Los Santiago


Hablar de la Dinastía de los Santiago es hablar con palabras mayúsculas en el arte de "mandar" pasos en Sevilla, porque no hay lugar a dudas que tanto en su momento Manolo, como posteriormente su hijo Antonio, han creado toda una "legión" de seguidores.
Manuel Santiago Gil

Nació en Sevilla el 24 de Mayo de 1930, estando desde muy pequeño unido a la Hermandad de la Exaltación, donde su padre llegó a ser mayordomo. Igualmente, su familia tenía vinculación con el gremio de los zapateros y zapaterías.
Su contacto con el mundo del martillo le viene directamente de su padre, que tenía como amigos a los Ariza, Bejarano o los Franco, siendo con este último apellido y más concretamente con Rafael con quien se estrena como costalero de La Exaltación.

El conocer a Salvador Dorado "El Penitente", le marco en estilo, pasando a ser costalero de La Hiniesta y las Angustias. Precisamente con la Hiniesta es donde se estrena como capataz auxiliar de Salvador, tocando por primera vez el martillo en 1951.Junto a Salvador Dorado llamó a los pasos de Hiniesta, Amor, Estrella, San Gonzalo, Las Penas, Los Estudiantes, San Benito, Bofetá, San Bernardo, La Sed, Los Negritos, Silencio, Macarena, Los Gitanos, Carretería, o Santo Entierro, aparte de las hermandades de Gloria del Carmen de San Gil, Rosario de la Macarena, Rosario de San Vicente, Rosario de los Humeros, Maria Auxiliadora de Triana, Inmaculado Corazón de María, Mercedes de la Puerta Real, Amparo, Luz y Virgen de la Cabeza.
En 1973 Manuel vivió junto a Salvador Dorado uno de los momentos históricos del "Martillo y el Costal", como fue la creación de la cuadrilla de hermanos costaleros de los Estudiantes. A partir de ese momento y ante el auge de este movimiento, la Resurrección es la primera Hermandad en contratarlo como primer capataz, siendo posteriormente las del Cristo de Burgos, La Paz, La Exaltación, Los Javieres, y fuera de Sevilla la Asunción de Cantillana, y las de gloria, San José Obrero, Inmaculado Corazón de María, Carmen de Calatrava o Virgen del Pilar.De su garganta parten frases tan escuchadas como emotivas, pero una larga y a la vez penosa enfermedad le fue poco a poco quitando de sus labores, que fue relegando en su hijo Antonio. Un 23 de octubre de 1997 falleció el maestro y con él parte de la historia del andar "de frente", gracias a Dios mantenida por su dinastía.
El lunes 3 de marzo de 2003, se inauguraba en los Jardines de la Parroquia de San Sebastián el Azulejo “Callejón Manolo Santiago”, en honor y en recuerdo del Maestro de Capataces, igualmente ese año se presentaba la Marcha “Legionarios del Porvenir” a cargo de la Agrupación Musical de Nuestra Señora de la Encarnación (San Benito) dedicada al XXV Aniversario de la Cuadrilla de Hermanos Costaleros.

Antonio Santiago Muñoz

Medico de profesión, comenzó de la mano de su padre, Manolo Santiago, a la edad de 12 años y vivió junto a él y Salvador Dorado "El Penitente", el nacimiento de la primera cuadrilla de hermanos costaleros de Los Estudiantes en 1973 y siguió junto a su padre y El Penitente hasta 1977.

En 1978 comparten las cuadrillas de costaleros antiguos (no le gusta llamarlos profesionales) y de hermanos junto a Rafael Ariza, siendo las hermandades del Cristo de Burgos, Macarena y Resurrección las que se encontraban en este ultimo caso.Actualmente Antonio Santiago y sus auxiliares sacan al Inmaculado Corazón de María y al Cristo de la Misión de Heliópolis, Los Estudiantes, La Paz, Las Penas de San Vicente, Cristo de Burgos, Los Negritos, La Macarena, Resurrección (es fundador de la Hermandad), San José Obrero, Carmen de Calatrava, Asunción de Cantillana, El Pilar, Pastora de Santa Marina y en el 2006 Sagrada Mortaja. El 4 de abril de 2006, Antonio Santiago pronunciará el Pregón del Costalero de la Hermandad de San Esteban.

No podemos olvidar a sus ayudantes: Ernesto Sanguino Gómez, Javier Prieto, Joaquín Rivas Giraldo, Jesús Díaz Cruz, Luis Mauriño Antúnez, José Javier Jiménez Oyarzabal, Cándido Cabello Hernández o José Luis Bernabé López.



Gonzalo Santiago Gil

Taxista, siempre al lado de su hermano Manolo, supo ser ese auxiliar imprescindible que, a su vez, hacía de enlace con los costaleros y las hermandad. Gonzalo Santiago siempre será recordado como “el pingüino”, el patero de la última y mítica cuadrilla de Salvador Dorado “El Penitente”.

En los últimos años su empeño fue poner en marcha el monumento al Costalero, iniciativa aún por desarrollar a pesar del adelanto de los bocetos y diseños del mismo. Falleció el 25 de junio de 2005.







Antonio Manuel Santiago Cabello

Hijo de Antonio Santiago, llamó por primera vez el martillo de la Paz en la Semana Santa del 2005, aunque su bautizo como capataz le vino de la mano de Alberto Gallardo, que hizo de padrino en el palio de Ntra. Sra. de la Aurora, de la Hermandad de la Resurrección ese mismo año.















miércoles, 6 de mayo de 2009

Cada uno en su sitio

Nunca he querido entrar en ninguna clase de polémica, ni ahora es mi intención, aunque a veces es inevitable porque existen personas que se empeñan, año tras año, en buscarla y todavía no se porqué. Me refiero al manido tema de la entrega de las flores en la puerta del Santuario de nuestra Patrona por parte de algunas personas de las hermandades que allí residen.

Que yo sepa, cuando se hace un regalo, la persona o personas que lo hacen, son las que lo llevan y lo entregan a la persona que lo recibe y este es precisamente el caso. Desde siempre he visto como las hermandades que esperan a que pasen los Titulares de otra Cofradía , por la puerta de su casa de hermandad o templo donde tienen su sede, (con parte de su Junta de Gobierno con sus varas y estandarte) para hacer una ofrenda floral, en cuanto se detiene el paso delante de ellos, se acercan para entregar sus ramos. El capataz en cuanto ve que que estos cofrades se acercan, va en su busca para acompañarles a la delantera del paso donde se le hace la entrega para seguidamente este, ponerlo lo mas cerca posible de los pies de la Imagen a la que se ofrenda y saludar a los restantes miembros de la hermandad.
Esto ocurre año tras año, cada Lunes Santo, con las hermandades de la Encrucijada, el Rocío, la Pollinica y Amargura ( hasta este año que salió desde la Catedral) cuando el Medinaceli pasa en traslado a su casa de hermandad por delante de la Parroquia de San José y la Capilla de Madre de Dios de la Palma. Estas hermandades con sus respectivos Hermanos Mayores al frente, hacen su ofrenda y jamás se han quedado parados sin moverse. Siempre se han acercado para entregar las flores tal y como debe hacerse y como hacemos en las puertas de nuestra casa de hermandad cuando, cada Domingo de Ramos, pasa el Dulce Nombre y La Virgen de la Palma o el Miércoles Santo cuando pasaba Ntro. Padre Jesús Caído y la Virgen de la Amargura.
No es una aptitud "chulesca" por mi parte quedarme en la delantera del paso, como dicen algunos, ni mucho menos. El capataz no debe abandonar nunca la delantera del paso. Tampoco actúo ni con prepotencia, ni de forma distinta con las hermandades que residen en África, aunque algunos se empeñen en lo contrario teniendo que aguantar, una y otra vez, sus críticas infundadas, incluso a veces insultantes, pero por lo visto no se enteran o lo que es peor, no quieren enterarse.
Este año, una vez acabada la "recogía" del Cristo del Triunfo, coincidimos unos cuantos cofrades en la Esquina Ibérica tomándonos unas cervezas y salió este mismo tema. No fui yo quien lo sacó a relucir, sino mi buen y estimado amigo Pedro Rodríguez, Hermano Mayor de la Expiración. Le expliqué lo mismo que comentaba anteriormente apoyado por su hijo y Diego, costaleros ambos, quienes tambien se lo explicaban comentándole que era así como se debe hacer. Pedro, con buen criterio, entendió lo que le comentábamos y que no lo estaban haciendo bien, quizás por falta de información o por costumbre y que por parte de su hermandad no volvería a ocurrir.
Pues que así sea, porque quieran o no quieran entenderlo, así es como se tiene y se debe hacer. Si no se sabe o se tienen dudas se pregunta, que el preguntar no es malo y no hay porqué avergonzarse. Que algunas de estas personas dejen de inventarse historias de chulería y prepotencia, porque quizás no sea mía, sino de otros que se creen que ya lo saben todo y en esto nunca se termina de aprender, porque además está todo inventado.
Insisto, ni quiero ni busco polémica alguna, solamente dejar las cosas claras y en su sitio, aunque se que a alguno no le va a gustar.
Como una imagen vale mas que mil palabras, os dejo esta foto en la que se ve el momento en el que se hace entrega, al capataz, del ramo de flores a los Titulares de la Cofradía de las Cigarreras de Cádiz. A lo mejor ellos tambien están equivocados.

viernes, 24 de abril de 2009

Por Viktor J. Fernandez Gómez

¡UN AMIGO!

¡Lo que ha cambiado en un año mi forma de ver la cofradía! El año pasado, se juntaron motivos personales, familiares y el quedarse otra vez en la Casa de Hermandad por culpa de la lluvia hicieron pensarme en no salir más. Aunque, eso es agua pasada. Voy a empezar la historia desde después de Semana Santa.

Con un pie y medio fuera de la cofradía, y “coqueteando” con otras hermandades, me llamó Carrasco a mediados de Abril para una reunión sobre el Grupo Joven. Fui porque me dije: ‘total para lo que me queda en el convento’…y cuando se me dio el cargo de Tesorero y se contó conmigo, pensé pues ‘habrá que aguantar un poco a ver dónde acaba esto’. No fue a ningún sitio, pero bueno ya me sentía un poco querido.

Llegó la Virgen de África y tanto Dani “El Chorbo” como Alejandro “El Hijo de Eduardo” me contaban que estaban en la cofradía y que había que echar una mano que se acercaba el Congreso de Cofradías había que limpiar, etc. Dije: ‘bueno no iré, paso de la Cofradía.’

Pero Carrasco y Dani me comieron el coco para asistir a una misa en Honor a la Virgen de África y acepté ir, quedé en la Casa de Hermandad y me subí con Raúl “El Fisio” en su coche, y la verdad que aunque no esta bien decirlo, me harté de reír con las ocurrencias de Raúl y mías. Ese mismo día Manolo ya me comentó que fuera a echar una mano, y dije: ‘pues, si hay este ambiente y no estoy haciendo nada de provecho en mi casa, pues voy’. Allí empecé a limpiar, a “colocarnos” con el espray de limpiar la plata y reírnos. Tanto “El Chorbo” como yo nos lo pasamos tela de bien.

Llegó el día del Congreso de Hermandades, y por la mañana visitaron la Casa de Hermandad un grupo de alumnos del ‘Santa María Micaela’, “El Bigote” ya nos dijo anteriormente tanto a Paquito como a mi que iban a venir y que le habláramos de cómo se hace un costal, cuál es la función, etc. La verdad que la experiencia fue única, ver los niños preguntando y haciendo costales, no tiene precio. La tarde recibiendo a los Congresistas, charlando y pasando un buen rato allí, fue el remate del día.

Esto último fue el empujón final, ya de aquí no me muevo. Aunque desconecté un poquito porque empecé las clases en Sevilla, de ahí mi mote, “El Sevillano”, la cosa había cambiado un poco. Tras lo vivido no me iba de la cofradía y volvería a sacar al Medinaceli por las calles…¡qué equivocado estaba!.

Damos un salto a finales de Enero, mi situación en esa época era pocas horas de sueños y mucho estrés debido a los estudios, los exámenes y los carnavales, pero algo alegró esa etapa, una llamada del “Bigote” teníamos una reunión el día 5 o el 6 de Febrero, pero no podía asistir porque no había tiempo para perder un día de viaje de ida y otro de vuelta. Mi primo José, conocido por el “Mancilla”, fue a la reunión y me dijo que este año si Dios y el tiempo quería, saldría la Virgen de los Dolores con el Medinaceli el Jueves Santo, pero que faltaban tela de costaleros, y no sé si fue el poco descanso o que tenia la mente en otro lado que sin pensar dije “Pues yo me voy a la Virgen contigo”.

Terminé los exámenes, y en unos carnavales espectaculares con mi chirigota “Los Reyes del Tatachán” me encontré con Sito mi nuevo capataz varias veces, ya que es íntimo de Nono uno de los componentes de la chirigota y que después fue nuestro contraguía, y le decía que estaba ilusionado con lo de salir en la Virgen, y él me dijo que estaba toda la cofradía con una ilusión increíble pero que faltaba gente…

Pasaron los carnavales, y me centré en la Semana Santa, hablando con “El Chorbo” por Messenger sobre cómo fue el primer ensayo, me dijo falta gente en la Virgen, y pensé en un amigo que el año pasado se quedó con las ganas de salir en el Cristo, Antonio Martín, mi mejor amigo desde hace algún tiempo, le comí el coco para que saliera, pero como yo no iba hasta la tercera semana de Marzo me acordé de que este había compartido clase con “El Chorbo”, y dije ésta es la mía, le hice la jugada “3-14”: Cogí al “Chorbo” por un lado y le dije que tenia un chaval que quería entrar para salir de costalero pero que le daba vergüenza porque no conocía a nadie, y le di su Messenger, sin que el otro lo supiera, y por el otro lado le decía ve que a alguien conocerás. El resto pues tanto el “Hijo del Eduardo” y “El Chorbo” le convencieron para ir.

Mi amigo ya estaba dentro del paso, ahora me quedaba ya ir a un ensayo y conocer a la nueva gente que salía en la Virgen. Y ese día, llegó con más exactitud el 20 de Marzo, cuando llegué había cara conocida como Juan Baglieto “El Vocero”, Miguel Ángel Giles o Álvaro “Dinamita”, así como otros que conocía de antes como David, el hermano de Juanjo. Cuando entre al “Submarino” comenzamos mi primo y yo con el cachondeo, y la verdad que liamos una buena. Aunque el ensayo mas bien era para no comentarlo, fue una porquería, lo mejor fue cuando llegó Nono y me vio debajo, ¡Qué risas…!

Como cogí un puente larguito me acerqué el lunes al ensayo también, pero ese día ya fue un poco distinto, la verdad el ambiente era el mismo pero los chavales más jóvenes me buscaban para estar también conmigo, me sentía un poco querido. Me fui al día siguiente con un agridulce sabor de boca de los ensayos. Dos ensayos más antes del último a los cuales no asistí aunque no desconecte del todo ya que mi amigo Antonio Martín estuvo todo el fin de semana convenciéndome para que fuera al traslado, aunque me negué al principio por la mala experiencia del año anterior, no pude decirle que no, y me apunté.

Llegó el día en el cual me di cuenta que había encontrado mi sitio en la cofradía, el Viernes de Dolores, Antonio me avisó de que había que llevar algo de comer o de beber, pero todo hay que decirlo yo soy más de beber y Antonio igual, pues nos llevamos una botellita de Negrita y otra de Ron Miel, aunque esta última no la abrimos. Llegué al ensayo saludando a la gente, con un saludo que ha quedado para la posteridad de la Cofradía, me daban la mano y yo les decía “¡Un amigo!”. La noche transcurrió entre risas con los conocidos posteriormente con ‘Viktor’s Five’, para el que no entienda ingles, Los Cincos de Viktor que son Antonio Martín, Manu, Pajares, Álvaro “Dinamita” y Manu “El Wiwi”, aunque tengo que decir que aunque “El Chorbo” y Alejandro no han querido formar parte de este nombre, son amigos que los tengo en cuenta.

Nos volvimos a ver en la recogida de “La Pollínica”, el Domingo de Ramos así como después “El Encuentro” aunque nos viéramos al día siguiente para el traslado.

El Traslado es otra historia, me fui a mi casa con dolor de boca de reírme, tanto con Vergara o Raúl “El Fisio” como con mis cincos. En el encuentro tres cuartas partes de lo mismo, el miércoles Santo igual, y llegó el día…

Me levanté corriendo para ver el tiempo, dije: ‘Sol’, este año sí. A las doce habíamos quedado, puesto que, yo no soy una persona puntual, a las doce salía de mi casa, pero el retranqueo se retrasó bastante que, por cierto, estuvo bastante bien ya que volví a ver a Juanjo, el hermano de David, y alguien que me ha enseñado mucho y que me encanta ser su “fijador” porque aprendo mucho de él. Quedamos a las seis en el bar de Martín, y como he dicho antes, no soy puntual, llegué a las siete menos cuartos junto con Vergara, mi primo Mancilla y Raúl “El Fisio”, fuimos los últimos en bajar, pero no quitó las risas que me eché por nada.

Llegó la hora, estábamos en la parte de arriba cuando bajó la cuadrilla primera, no digo del Cristo porque aquí somos todos una, yo buscaba a Manu o Antonio para ver como pasaban ese momento, estaban igual de nerviosos que yo, la primera vez que me he puesto tan nervioso. Gracias a Dios todo salió a pedir de boca, y nada más salir empezamos a darnos abrazos pero los que más recuerdo son a Manu, a Álvaro “El Dinamita”, a Alejandro “El hijo de Eduardo”, a Dani “El Chorbo”, a Antonio Martin, a Nono, a Sito y dos muy especiales que fueron a Vergara y Raúl “El Fisio”, cogí mi bocadillo que no me comí porque estaba mas duro que el mármol, y me fui fuera donde mi madre y mi padre me esperaban con los brazos abiertos e ilusión así como rostro de enorgullecimiento, cosa que me llego bastante.

Los Viktor’s Five, mi hermana, la novia de Antonio y el “Hijo de Eduardo” nos fuimos a ver la recogida del “Descendimiento”, Manu y yo que nos hemos hecho uña y carne dentro y fuera del paso se puso al lado mía, yo empecé a gastar bromas y él empezó a reírse, a los del alrededor les entró la risa floja y aquella esquinita se convirtió en un cachondeo, y a todo esto el paso del “Descendimiento” que es una de las Hermandades de Silencio recogiéndose, creo que fue el colofón a un gran día.

Poco más queda por decir, llegó el Viernes Santo, comenzó con José, nuestro otro contraguía a moverse el grupo Joven de nuevo. Destacar que tanto Manu, Álvaro “Dinamita”, Pajares, Manu “El Wiwi”, Antonio Martín, Alejandro, “El Chorbo” como otro que no he nombrado pero que también lo considero amigo que es Fran Castillo, quien hace buenas imitaciones, nos hemos convertido una piña y en mi caso hemos encontrado grandes amigos. He ido ya varias veces después del Jueves Santo a la cofradía, para limpiar y recoger un poco, y pasar buenos ratos…

He dicho nombres, pero también me quedo con alguno que otro en la recamara como Bolaños “El Pollínico”, Isidro “El Trianero” y su familia, José Luis, y como olvidarme de parte de la familia que he dejado en el Cristo como Carrasco, “Chincheta” o Jony entre otros.

Y esto es todo se acabó este “año” que me he pasado de largo pero bueno si lo resumo perdería el encanto. Ahora vienen las Cruces, después o incluso entre medias se pondrá en marcha el Grupo Joven, pero como dije al principio lo que ha cambiado en un año mi forma de ver la cofradía…

domingo, 29 de marzo de 2009

Articulo publicado en el boletin del Medinaceli por Daniel Mellado



MI LLEGADA AL MEDINACELI

Desde pequeño tenia mucha fe al Medinaceli. Me gustaba verle por las calles y esperaba ansioso tener la edad para poder acompañarlo como nazareno. Con el tiempo vi realizado mi sueño enfundándome la deseada túnica morada y marchar ante El formando parte de los tramos, alumbrando su penoso camino. Veía, el día de la salida, como se preparaba la cuadrilla de costalero s y sentí curiosidad y deseo de formar parte de ella y comprobar en mi persona lo que escuchaba, lo que veía, lo que podría sentir. Así que con 17 años me acerqué por la casa de hermandad para ver un ensayo, vivirlo de cerca, como se hacia, como era, la unión que existía entre capataz y cuadrilla, como trabajaban. ... Allí embelesado por esas inolvidables sensaciones y encerrado en mis pensamientos, durante el descanso del cigarrillo, un costalero y amigo, me presentó al capataz al que dicho sea de paso, no me atrevía a preguntarle por la información que me había llegado de serio, duro y malaje, si había un sitio.
Mi sorpresa fue que el famoso capataz me decía, eso si muy serio, “ bajo el paso del Medinaceli siempre hay sitio para cualquier chaval que quiera y sienta ser costalero”.
Aquella respuesta me llenó de alegría. Esa noche no pude dormir después de contárselo a mis padres y que me dieran su autorización, pensando como sería el próximo viernes en que ya me incorporaba como costalero del Medinaceli. Aquella semana me pareció un mes. Adquirí allí mismo, en la hermandad, el costal y la faja y hablé con el capataz que andaba por allí regulando las trabajaderas, más detenidamente y desde .ese instante me enseñaba lo que es el trabajo, como se hacía la ropa, la forma de andar... me fui muy contento y contando los días que quedaban para mi primer ensayo.
Así llegó el primer viernes de ensayo. Fui el primero en llegar, estaba impaciente, nervioso. Poco a poco fueron llegando los integrantes de la cuadrilla y una vez todos allí “el Bigote” así es como llamamos a nuestro capataz, me presentó junto a otros nuevos compañeros, a la cuadrilla dándonos la bienvenida e integrándome rápidamente con mis nuevos hermanos, a los que les faltó tiempo para bautizarme con el apodo de “Chorbo” debido a mi juventud y haciendo honor a la tradición costal era que bajo los palos nos llamamos por el apodo.
Apodos como Pato, Torito, Botica, Chincheta, Gitano, Joni, Nene, Chispa, Picota, Compare, Tito Paco, Sevillano, Comandante, Cariño, Polaco, Fisio, Vieja, Ñoño, Kiko, Ranchero, Madero, Farruquito. . . y algunos mas. Cuando me toco el turno y entré bajo el paso me sentí morir por la emoción contenida. Aquello era un mundo distinto, peculiar otra cosa. Me colocaron junto a uno de los veteranos ocupando el puesto de “fijador” en el sexto palo para que fuera cogiendo experiencia. Me fijaba muy mucho de cómo se colocaban, como levantaban, como andaban y siempre muy atento a las indicaciones que me iban dando. Fue especial esa primera levantá que me cogió un poco despistado y empecé a dar mis primeros pasos con la marcha «Bulerías en San Román». Aquel primer ensayo se me hizo cortísimo pues tenía ganas de palo, de aprender, de estar más tiempo con esa gente increíble que es la cuadrilla del Medinaceli.
Cuando terminó el ensayo quedé sorprendido porque el vocero hacía un «escote» para recaudar algún dinerillo y tomamos una copita todos juntos y eso funciona para promover la amistad, intercambiar opiniones y pasar un rato agradable. El “Bigote” ya parecía otro. Ya no era ese «ogro» que me habían pintado y tiene su explicación ya que durante el ensayo, es muy serio, exigente y no tolera ninguna broma mientras estamos debajo del paso. Ahora era uno más, un compañero que aguantaba las bromas de los más veteranos como cualquiera de nosotros.

Así pasaron los tres ensayos restantes y llego el gran día. Aquella noche de Miércoles Santo se me hizo eterna y mosqueado porque la lluvia hacia su aparición. Amaneció el Jueves Santo, a las 12 el Bigote nos había citado en la casa de hermandad para hacer el retranqueo. Yo estaba allí a las 11 de la mañana encontrándome al Hermano Mayor y algunos miembros de la junta de gobierno. Cuando llegó el capataz casi todos estábamos allí, empezando a hacemos la ropa mientras que el “Bigote” nos iba llamando uno por uno, y colocándonos en nuestro sitio volviendo a igualamos por enésima vez.
Al terminar entramos bajo el paso pero ahora era distinto porque el Señor de Ceuta estaba presidiendo su paso. Con el primer martillazo sentí que mi corazón explotaba de tanta emoción como guardaba esperando el momento de sentir su dulce peso sobre mi cuello. En el segundo toque de martillo metí con toda mis fuerzas los riñones, tal como me habían enseñado, y en el tercero levantamos a pulso muy suave, muy despacio para no quebrantar la serenidad de nuestro Sagrado Titular. Había levantado, como su costalero por primera vez en mi corta vida, al MEDINACELI.
Aquello fue grandioso, no tengo palabras para poder describir lo que sentí en esos momentos y la emoción que sentía era algo que no había sentido nunca. Cuando empezamos a andar con la marcha fue algo increíble mas, cuando en la segunda marcha el “Bigote” nos puso la marcha Costalero, cantada y dedicada a nosotros ¿que puedo decir?
La decepción llego mas tarde. A las 6 de la tarde quedamos en el bar de Martín, uno de los pesos pesados dentro de la cuadrilla, para tomamos un café o un refresco ya que de alcohol nada de nada pues el “Bigote” nos lo tiene prohibido antes de la salida. A las 7 todos estábamos en la casa de hermandad esperando el momento crítico de la salida. Nos preparamos; Manuel nos reunió y nos habló durante un rato, pero ya no de cosas técnicas sino algo mucho más profundo. Nos habló de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, de lo que representa, lo que significa para los cristianos y más si formábamos parte de su cuadrilla de hermanos costaleros. No podía imaginar que de nuestro capataz salieran tan bonitas palabras, tan profundas. No te conocen Bigote!
Pero llegó el momento que ninguno esperábamos. La Junta de Gobierno, por el mal tiempo y la lluvia, decidió que no salíamos. Fue una decepción, se me calló el mundo encima y en un rincón lloré como un niño chico abrazado a uno de mis nuevos amigos: Víctor «el sevillano» que en su pena me consolaba «desconsoladamente». Fue un momento muy duro para mí en particular y para todos nosotros incluido nuestro capataz y su equipo de colaboradores que aguantaba el momento a duras penas. En la calle mi madre me espera también con lágrimas en los ojos, ya que es muy devota del Medinaceli, porque mi gran ilusión, mi sueño, se la había llevado la lluvia que no quería perderse ese momento.
Solo me queda agradecer a todos mis hermanos costaleros la acogida que me dieron, al “Bigote” que me diera la oportunidad de ser un costalero más de mi Cristo, al hermano Mayor y la Junta de Gobierno y como no a mis padres que desde uh primer momento me apoyaron.
Una vez más GRACIAS y este año si El quiere nos volveremos a ver para pasearlo por las calles de Ceuta acompañado por su Bendita Madre la Virgen de los Dolores.

Daniel Mellado «El Chorbo»

jueves, 12 de febrero de 2009

UN DIA HISTORICO

El próximo Jueves Santo 9 de abril de 2.009 será una fecha histórica para nuestra Hermandad. Veremos realizado, si todo sigue su curso, uno de nuestros grandes sueños: Ver a nuestra Madre, la Stma. Virgen de los Dolores, en su primera salida procesional acompañando a su Divino Hijo, al Señor de Medinaceli, para realizar con toda la Cofradía, su primera Estación de Penitencia a la Sta Iglesia Catedral y recorrer las calles de Ceuta.
Habrán pasado muchas horas de debate entre los miembros de la Junta de Gobierno, muchas horas de preparativos, de duro trabajo, de discusiones, de viajes a Sevilla, de esfuerzo económico, de ideas…como no podía ser de otra forma.
La verdad es que poner otro paso en la calle no es tarea nada fácil, más, tratándose de un nuevo paso de palio si se comienza desde cero. No, no es nada fácil saber exactamente lo que se quiere, siempre dentro de los cánones cofradieros y teniendo en cuenta siempre, el carácter de la hermandad, es decir, tener las ideas muy muy claras desde un principio. Desde el diseño del que será el paso de la Señora: los colores del manto, faldones y palio; si este va a ser de cajón o de caídas recortadas; la candelería colocada en piña o por calles y número de candeleros que llevará, el exorno floral, los respiraderos de orfebrería o bordados, faroles de cola o candelabros, sus diseños y medidas; la parihuela; el dificultoso replanteo de los distintos elementos que irán colocados sobre la mesa y las rectificaciones lógicas porque siempre hay algo que se escapa o no encaja dentro del conjunto . La peana que portará a la Imagen de la Virgen, su colocación exacta en su sitio; la candelería, las jarras, los faroles de cola, el pollero que sostendrá el manto. Todo tiene que ir perfectamente colocado formando una simetría matemática perfecta, proporcionada y armoniosa. Para estos laboriosos y complicados trabajos hemos contado con la inestimable ayuda de una persona sencilla, que sabe de esto, excelente colaborador en tareas de contraguía con el paso de la Virgen de África y ejemplar cofrade y amigo D. José Luis Pérez Viruel curtido por las muchas horas de trabajos realizados, como prioste, en nuestra querida hermandad de las Penas y como mayordomo de la Stma. Patrona.
Pero la cosa no queda ahí. No basta con lo que he comentado anteriormente. Con tener una extraordinaria parihuela confeccionada por D. Alberto y Ángel León hermanos y trabajadores de la ULOG (Automovilismo) unidad que, como siempre, se vuelca con la hermandad cuando esta le necesita. Con los orfebres que han realizado un extraordinario trabajo: D. José Luis Jiménez confeccionando la candeleria, la peana y el moldurón y D. Daniel Santos en el resto de los elementos, incluidos los varales que se estrenaran, si Dios quiere, y la economía nos lo permite, en la Semana Santa de 2.010. Los bordados en los faldones, respiraderos y nueva saya para la Virgen obra del artista local D. Miguel Ángel López.
También contamos con algo tan importante como es el capataz que tendrá el honor y el difícil trabajo de poner la cuadrilla a punto para pasear a la Virgen con todo su esplendor y su equipo de colaboradores: D. Alfonso Orihuela, estimado amigo, hombre serio y del corte de la hermandad , miembro del equipo de capataces del Señor de Medinaceli, ejemplar costalero durante muchos años de nuestra Sra. de la Soledad y pieza fundamental en la primera salida de la Virgen de los Dolores el día de su bendición el 16 de junio de 2.003.
Pero aún falta lo más importante: El material humano necesario para sacar el paso a la calle. Los hombres que aportaran su duro y anónimo esfuerzo bajo las trabajaderas del paso de palio. Cuarenta hombres comprometidos con este excepcional y grandioso estreno, que formaran parte de la historia de nuestra hermandad en particular y de nuestra Semana Santa en general. Esos hombres tan escasos como necesarios hoy en día, para que nuestros pasos puedan estar en la calle com movimientos humanos. Esos hombres que aportan su trabajo y todo su buen hacer sin pedir nada a cambio, para sacar adelante este sueño que formará parte de una de nuestras más bellas tradiciones: La Semana Santa.
Espero que muy pronto podamos contar con esa fenomenal cuadrilla de costaleros a los cuales, como a cualquier otra persona que quiera colaborar y participar de alguna forma, en la Estación de Penitencia, ya bien formando parte de los tramos de nazarenos o bajos los palos, les invito, con toda humildad, a formar parte de este histórico proyecto. A todos, nazarenos o costaleros, los recibiremos con los brazos abiertos, puesto que la hermandad del Medinaceli, siempre está y estará abierta, de par en par, para cualquier persona que quiera comprometerse y formar parte de la misma.

Muchas gracias a todos los citados anteriormente, sin olvidarme del Coronel Jefe de la ULOG, al H.M. de la Encrucijada D. Pedro Mariscal por sus consejos y ayuda, a mi buen amigo José Ivars por sus innumerables gestiones, a Jesús González, a Jony y Dani que, tarde tras tarde han estado ahí para lo que hiciera falta, y como no, a todas aquellas personas anónimas que han aportado su granito de arena, por muy pequeño que sea, para que, con la ayuda de nuestra Madre y su bendito Hijo, podamos hacer realidad este bonito e histórico sueño.