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domingo, 29 de marzo de 2009

Historia de la Imagen de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado

Nuestro Padre Jesús Cautivo de Ceuta.

En el momento de la entrada de la imagen en Ceuta, sólo aparece un cuadro de Jesús nazareno en el inventario general que se hizo al entregarse el convento a los Trinitarios Descalzos, en 1680. Su salida de la ciudad días después para entrar en Gibraltar y sus posteriores traslados a Sevilla, Córdoba y Madrid, que se relacionan en los textos de la Primera Redención, debieron causar verdadero impacto en todas estas ciudades (aparte los milagros que se cuentan en ella), por lo que si Madrid quedó en posesión de la verdadera imagen rescatada, poco después se encargaron copias de la misma.
Fray Cristóbal de San Felipe, autor del Protocolo del Real Colegio de Descalzos de la Santísima Trinidad de Ceuta, en 1727, escribe: “La imagen de J.N.C. y Redentor que está en el altar colateral del Evangelio fue fabricada en Córdoba por el Hº. Fr. Juan de la Concepción (Hª. Lª. Mercedario) a quien se encomendó el P. Manuel de S. Ambrosio, Vicº de este Col. de Ceuta, que con la limosna que juntó hizo el pagamiento de la imagen. Llegó ésta a Ceuta a 1º de Febr. De 1728 en que se dedicó la iglesia”.
Es autor, testigo presencial que acaba por tanto de comenzar la redacción del Protocolo, no deja lugar a dudas sobre el origen de la talla de la imagen ceutí. Igualmente, refiriéndose a la antigua costumbre de posesionar con ella nos dice: “El año de 1729, sabiendo el P. Ministro que los fieles deseaban saliese Jesús Cautivo en la procesión del Viernes Sto., pidió licencia al Ilmo. Sr. Obispo de esta Plaza D. Fr. Tomás del Valle quien la concedió y usando de ella, se hizo la procesión, saliendo de casa a las 6 de la mañana. Llevó el estandarte el Teniente de Rey D. Juan Alavez y asistieron a la procesión la Parroquia, la música y enorme concurso del pueblo que trajo velas propias y al fin las dieron al P. Sacristán”.
El P. Cristóbal de San Felipe reseña procesiones anuales hasta 1728, todo lo cual indica que la misma se consolidó formando parte de los cortejos procesionales de la Semana Santa Ceutí. Es más, en esta procesión se vio pronto la necesidad de que acompañara a Nuestro Padre Jesús una imagen de su Santísima Madre en el misterio de sus Dolores, se mandó hacer también al hermano lego Juan de la Concepción, a quien se la encomendó el P. Fr. Miguel de Santo Tomás, Ministro del Real Colegio de Ceuta, con las limosnas que había reunido Fr. Francisco de Santo Tomás. Llegó la imagen a Ceuta el 18 de marzo de 1734, siendo trasladada a la casa del Teniente de Rey D. Juan Alavez, en la que se adornó y vistió, a expensas de religiosos y militares, con un manto de terciopelo negro con ciento y cincuenta y dos estrellas de plata, con diadema y un cuchillo de la misma materia. Ese mismo año de 1734 se solicitó licencia al Obispo D. Andrés Mayoral, para que pudiera procesionarse el Viernes Santo con la de Jesús Nazareno, lo que concedió el Provisor, Ld. D. Juan de Molina, firmando la misma el 16 de abril de 1734. Desde entonces y hasta la exclaustración de los PP. Trinitarios Descalzos, en la década de los 30 del siglo XIX, ambas imágenes compusieron uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa Ceutí.

martes, 24 de marzo de 2009

Historia de la Imagen de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado



Los Descalzos de la Santísima Trinidad

En 1569 llegaron a Ceuta los frailes Trinitarios Calzados Portugueses, para posesionarse del convento que había sido de Franciscanos Observantes, al que añadirían las posesiones de los Dominicos en 1574. Los Trinitarios Calzados Portugueses dieron paso, en 1642 a los de la Provincia de Andalucía, quienes mantuvieron su convento hasta que en1680 hicieron donación de sus bienes a los Trinitarios Descalzos Andaluces, los cuales permanecían en Ceuta desde 1677.
Los Trinitarios Descalzos realizaban una admirable labor de mediación en las Redenciones de cautivos y, además mantenían pequeños hospitales-hospicios para atender a los numerosos cautivos que se hallaban en Marruecos.
Desde el mismo momento en que se pierde San Miguel de Ultramar, se comienzan las gestiones para aprobar presupuestos para atender la redención de cautivos e imágenes y, dado que al finalizar las mismas se hallaban los Trinitarios dispuestos a comenzar su decimocuarta redención desde la Reforma, el Consejo de Guerra decidió entregar los caudales a la Orden para que la realizaran.
El 5 de noviembre de 1681 partieron de Madrid con dirección a Sevilla Fr. Miguel de Jesús María, Fr. Juan de la Visitación Y Fr. Martín de la Resurrección, acompañados de un lego y de Francisco de Aguirre, Escribano Real y Secretario de la Redención. Tras varios días de estancia en aquella ciudad, llegaron a Ceuta el primero de enero de 1682.
Como hemos mencionado anteriormente, tras conseguir Fr. Pedro de los Ángeles, religioso lego de la Santísima Trinidad Descalza, que no se vendieran las imágenes a los judíos, se entregaron en depósito al hospital, comprometiéndose a aportar el dinero para satisfacer su precio Antonio Correa –hidalgo ceutí -, el capitán de infantería Domingo Grande de los Coleos, Lucas de Zúñiga y Francisco de Sandoval y Roxas, a quien se debe uno de los relatos más interesantes sobre estos hechos .
Entre las diecisiete imágenes rescatadas, se encontraba una hechura de Jesús Nazareno, de natural estatura, muy hermosa, con las manos cruzadas adelante… Al hermosísimo busto de Jesús Nazareno le mandó el Rey arrastrar, y echar por un muladar abajo, haciendo burla, y escarnio de el retrato hermoso, y del original divino. Todas ellas se embalaron y enviaron a Ceuta, donde tuvieron entrada el 28 de enero de 1682, según se infiere de las Constituciones en las que puede leerse que ese día se conmemoraba con una comunión general el haber quedado por propia de la Religión la imagen.
En la mencionada Primera Relación se dice que fueron llevadas de Mequinez a Tetuán en donde se les franqueó el paso hasta Ceuta: Llegaron los Moros con las Santas Imágenes a las murallas de Ceuta, cuya llegada causó en toda aquella Ciudad grandísimo júbilo, y alegría. Salieron a la puerta para recibirlas todos los Caballeros, y Soldados de la Plata, y tomándolas sobre sus hombros con singularísima devoción, y ternura, en forma de procesión, acompañadas de toda la Ciudad, las llevaron al Real Convento de los Padres Trinitarios Descalzos, donde se cantó con toda solemnidad el Te Deum Laudamus, en hacimiento de gracias por tan singular beneficio; dándose todos los parabienes de a ver visto día tan deseado. Los Padres Redentores entregaron el rescate de las Santas Imágenes, según la palabra que el Rey de Fez avía dado, y juntamente con él le enviaron un presente de ricas telas de oro, dando orden al Padre Presidente de aquella Ciudad, para que tratase del rescate de los Cautivos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Historia de la Imagen de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado




Origen Capuchino de la Imagen

Es conocido de todos como tras la batalla de Lepanto, una de las prioridades de la Corona Española era la de acabar con las actividades corsarias en el Mediterráneo. Uno de los puertos corsarios que más daño hacían a las armadas cristianas era el de La Mamora, sobre el cual se había intentado actuar ya en 1610, cegando la desembocadura del Sebú .
La toma de La Mamora se produce en 1614 , y desde entonces hasta su rendición, el 30 de abril de 1681 la vida en la plaza no fue fácil, como demuestran, entre otros, el intento de recuperación que se produjo en 1625.
En cuanto a la asistencia espiritual, el también denominado Fuerte de San Felipe de la Mamora, y a partir de 1643 San Miguel de Ultramar, fue encomendado al Obispo de Cádiz, quien delegó en los Franciscanos de la Provincia de Andalucía, a los que siguieron, en septiembre de 1645, los capuchinos de la misma provincia.
Al mes y medio de llegar los Capuchinos a San Miguel de Ultramar, una explosión del polvorín provocó la voladura de la iglesia. Las noticias procedentes de la correspondencia entre el Obispo de Cádiz y el Gobernador de Mamora explican así el hecho: “Corriendo el fuego por toda la iglesia sin dejar lo bajo del suelo ni lo alto de la bóveda, que no encendiese lo activo de su llama, volviendo toda aquella aseada obra en negras y lastimosas ruinas”. Otro de los testimonios de los religiosos que presenciaron el suceso añade que aunque toda la iglesia voló, se dejó intacto el tabernáculo donde estaba el Santísimo Sacramento y una imagen de María Santísima del Rosario, que estaba en el mismo altar. Con estos datos, el P. Buenaventura de Carrocera apunta como origen más probable de la imagen, el haberse traído con posterioridad por los Capuchinos, al no encontrarse noticia en esta correspondencia de su existencia o destrucción, y confirmándolo con una reclamación que parece ser hicieron los Padres Capuchinos de Sevilla, a quienes la robaron con otras alhajas dichos moros.
El P. Porres Alonso, sin embargo, y conociendo todos estos extremos, continúa dudando sobre la procedencia de la talla y su autoría, como lo hacía ya, en 1705, el P. Eusebio del Santísimo Sacramento , no rechazando las hipótesis sobre su posible origen en los Franciscanos e, inclusive, por envío de los propios Prelados gaditanos.
Tras la rendición de San Miguel de Ultramar a las tropas del Alcaide Omar, el 30 de abril de 1681, quedaron en libertad 13 personas, 11 soldados murieron en el corto asedio y 250 soldados y 45 mujeres y niños, fueron llevados cautivos a Mequinez. Con ellas, también, las santas imágenes que hallaron el la Iglesia, las cuales, tras el intento de ser vendidas a los judíos, y gracias a la mediación de Fr. Pedro de los Ángeles, quedaron en depósito en el hospital de Mequinez, hasta su rendición.